Un pequeño tropiezo y ya estás en el suelo, no hay nadie, estás solo, eres tú quien tiene que levantarse, sin nadie que pueda ayudarte, e intentar hacerlo, pero es demasiado pronto, aún tienen que sanar tus heridas.
Pasa el tiempo y sigues en el suelo... Y en ese momento, justo en ese preciso instante, reúnes todas las fuerzas necesarias, y logras levantarte, y comienzas a caminar, y al cabo de un rato, ni si quiera recuerdas que caíste al suelo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario